Wednesday, April 04, 2007

ZARATUSTRA dijo:





“Ignoro cuánto tiempo esperé
para luego de haber sido construido,
improvisadamente, la espesa atmósfera en el que nací;
se filtre aquí toda la demencia de un espíritu,
erigiéndose bajo los fragmentos esparcidos
de la vida, con acervos carnales juntos.”

“Una voz apagada por un incesante recuerdo;
esa fuerza innata para desaparecer sonidos venideros
a cambio de otros no tomados en cuenta antaño;
Pero hoy, no hay más voz que aquella que nos reclama,
Que nos exige volar cual cuervo en llamas,
Hacia los paramos extensos de la conciencia,
e impulsar llamaradas de fuego
formado por mi voluntad y tal vez por mí.”

“Mi voluntad como una pasión insondable
en busca de cualquier motivo para echarse a andar
con la absoluta demencia divina;
devorador de cuerpos obsoletos y deformados,
con una febril emoción en la columna,
con la febril sensación en los dientes,
que ya se pudo matar al amaru congelado
en su torre, y ser incinerado en el averno,
donde un dios yace hirviendo en su trono.”

“Yo, como un objeto minúsculo,
Sumiso a esa pasión, hundido en esa pasión
Como un contaminado más de ese ambiente supraterrenal.
Ya no estoy sacudido con la conformidad de un gusano,
Sino más bien, ahora con la demencia de una cobra,
Que me hace salir inevitablemente
del simple bosquejo del breve vivir,
Hacia la elevación completa de mi ser erguido.”



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