Friday, April 06, 2007

Exultación





1




En nombre del níveo fuego de Eros que se cultiva en las almas extensas y dilatadas del crepúsculo, escribo; arrodillado en mi antiquísima virtud del cual me valgo para vivir un poco más, tal vez ya no de su luz que visitó mi bóveda sombría, sino de aquella puerta abierta que son sus ojos. Veo venir el ocaso, que vase despegando lentamente de mi memoria y se va olvidando, se va destruyendo frágilmente como una hoja en el otoño, y se va haciendo nada; empero recupera su sombra y mi sombra no es nada, sólo es una mancha de tinta negra en lo albo de su alma.


2


Abierta la imaginación del poeta se estaba cerrando y volviéndose en tantas peripecias que ahora sólo eran fragmentos de la vida y… ¿de la muerte? Nadie habló de la muerte, tan hermosa y atractiva ella, que pocas veces me visita, pero más visita aquellos poemas que voy armándolos como una casona del siglo XIX y voy alegrándolos tal vez con el soplo de tu vida, expuesta en la cruel tentación de plasmarla y contarla como quien cuenta un cuento de hadas, sólo de hadas; entonces mi mano reconoce tu aroma que se va desprendiendo de mi pluma y se riega en todo lo versado que podría darse, si no fuera algo para tu cielo.



3


Como dijo García Lorca: “Armemos un monumento en el cielo de la noche…” Tengamos ninfas que adornen la noche, tengamos formas de la noche, seamos escultores de tu alma, y pongámosla en la avisada iluminación del crepúsculo por ser ya mujer de la vida. Pintaré la noche y tus cabellos serán la catarata gris que arregle el poniente estribillo de la jornada, enviando una candida rosa en la punta de nuestras esperanzas. Yo digo: “pongámosle nombre a ese monumento que simboliza la esperanza de los poetas exiliados de la mundana vida, a un sordo y mudo existir, pongámosle ‘NILZA’ “Sé que los poetas que vendrán con sus plumas entintadas del mañana, nacerán de su fe y vivirán de su beldad.


4



Los sueños crecen en mi espalda, acariciando profundamente mis versos que van deslizándose como el rocío en un pétalo, al cúmulo de savia, al trajín de la lluvia en una estéril tierra. La pone al costado de lo que no es todavía mi musa, ni mi boca del cual me alimento sustancialmente de la suya, volviéndome polvo entre lo novísimo de esta vida; abrazando tu mano para ver mi sendero que atrae lágrimas cayendo de la estrepitosa acogida que tuve en su entorno deicida; también escucho el eco que produce al concluir mi canto profano.


5


Que mi viento terrestre te lleve rosas escondidas en mi palma, llamadas a conformar la corona de un sabio cristo, atuendo de una excelsa virgen; sin embargo las pongo por ahora por entre estos exiliados lugares que te reclaman, y que se van amasando en la cumbre perpetua de tu ser; cuando la brisa besa aún tu semblante y doy un voto de mil gracias, barridas después por mi mano.


6



Mundana, tú que vives y reinas en un mar de tentadoras horas cubriendo un espacio admitido por mi masa poética, escapas del drama consumido por un sol que nunca ha llegar tan siquiera en un día mediano a mis sacras palabras, transfiguradas a eternas voces celestiales provenientes de tu alma; alma que no comparte vida entre lo muerto de mi aire metafísico.

7



Negros cuervos que nos rodean, son cotidianas aves que te otorgan libre vuelo en un encadenado cielo de espumas plomas y otras oxidadas; suelo que me sabe a fecundos pasos y a memorables hermosuras en toda la forma exacta que quiero que sea todo lo que se pueda ser de una mujer gritando con su boca ¡paz! Pasión de la irracionalidad total: seria como ver a quimeras bestias gobernarse por sí solas. ¡No sé qué pena del alma está siendo acumulada en la parte menos importante y urgente de mí que no es vista! ¡Utopía!


8


¡Vallejo, perdónalos porque no saben lo que escriben! ¡Amadeus Mozart, perdónalos porque no saben lo que escuchan! ¡Van Gogh, perdónalos porque no saben lo que miran! ¡Mujer perdónalos, porque no saben lo que tú eres! Imagen dócil entre otras borrosas, soledad acompañada, virtud amada por los humanos defectos, grandilocuencia del rapsoda hecha solamente canciones que se integran y son ya de carne y hueso. Entre estos cielos estaba consagrada la filosofía del ave libido de tus entrañas.


9


Qué gran silencio está respirando mi alma con el pulmón del llanto contrito por la arcaica tienda de tu júbilo humeante, de apagadas corolas, de una vida florida de florecientes amores. Secándose están aquellos hábitos de frailes sumidos en la más fanática y fervorosa condición tuya. Despierta entonces mis húmeros húmedos, de la causa conseguida por lo gélido que es tu lecho de campos cilicios, hoy, morada tuya.


10


Qué más puedo decirte entonces, si no puedo morir más que en la furibunda calma que me produces y me derivas hacia unas cuantas melodías.





(2003)

Wednesday, April 04, 2007

ZARATUSTRA dijo:





“Ignoro cuánto tiempo esperé
para luego de haber sido construido,
improvisadamente, la espesa atmósfera en el que nací;
se filtre aquí toda la demencia de un espíritu,
erigiéndose bajo los fragmentos esparcidos
de la vida, con acervos carnales juntos.”

“Una voz apagada por un incesante recuerdo;
esa fuerza innata para desaparecer sonidos venideros
a cambio de otros no tomados en cuenta antaño;
Pero hoy, no hay más voz que aquella que nos reclama,
Que nos exige volar cual cuervo en llamas,
Hacia los paramos extensos de la conciencia,
e impulsar llamaradas de fuego
formado por mi voluntad y tal vez por mí.”

“Mi voluntad como una pasión insondable
en busca de cualquier motivo para echarse a andar
con la absoluta demencia divina;
devorador de cuerpos obsoletos y deformados,
con una febril emoción en la columna,
con la febril sensación en los dientes,
que ya se pudo matar al amaru congelado
en su torre, y ser incinerado en el averno,
donde un dios yace hirviendo en su trono.”

“Yo, como un objeto minúsculo,
Sumiso a esa pasión, hundido en esa pasión
Como un contaminado más de ese ambiente supraterrenal.
Ya no estoy sacudido con la conformidad de un gusano,
Sino más bien, ahora con la demencia de una cobra,
Que me hace salir inevitablemente
del simple bosquejo del breve vivir,
Hacia la elevación completa de mi ser erguido.”



Sunday, April 01, 2007

ENTREVISTA A CHARLES BUKOWSKI



EL HOMBRE


Los personajes de tus cuentos están al borde de la locura, acaso tú también lo estás?

Alguien dirá que necesito un diván. Bueno, todos necesitamos un diván. No me digas que con nuestros arsenales nuestra porción de universo esta muy saludable. Si yo necesito un diván, mejor que empiecen a fabricar un montón de divanes. No voy a negar que estoy un poquito sacado. No lo tomes a mal, pero si me vas a mostrar un líder o una salida, voy a hacer un montón de preguntas

Quién es Charles Bukowski?

Soy un viejo chocho, eso es todo.

¿Cuales son tus referencias?


Ya no tengo a nadie que me sirva de referencia. No puedo fijarme ni en mí mismo como referencia

¿Qué es lo añoras?

A los Locos Años 20, a Gertrude Stein, y a Picasso… James Joyce, y toda la banda.

¿Beber hasta morir?

Bueno, no pude matarme bebiendo. Estuve a punto, pero no lo hice. Ahora me toca vivir con lo que me queda.

¿Tengo fotos donde estas vestido como un vagabundo y miserable, es eso es pura pose o es en serio?

Fui pobre durante 60 años. He estado demasiadas veces en la calle del Hambre. No tener nada de dinero sólo tiene un ligerísimo tinte de Romanticismo cuando eres muy joven. Ahora no soy ni rico ni pobre.

Tu fama de maldito ah pasado fronteras…

Yo me había criado fama de loco en la ciudad; de montar fiestas en las que ocurría lo indecible y en las que mujeres alocadas bailaban y rompían cosas, o de tirar a gente de la terraza de mi casa, o de que había redadas de la policía o etc., etc. En gran parte era cierto. Pero también tenía que poner las palabras en la página para cumplir con mi editor y con las revistas, para pagar el alquiler y sacar dinero para priva, y todo eso significaba escribir narrativa.




MUJERZUELAS


Pero me imagino que estarás con alguna mujerzuela de por ahí….

Hoy estoy solo, casi afuera de todas ellas: de los glúteos, los pechos, los vestidos limpios como trapos nuevos en la cocina.


MALDITES



¿Cómo eras en la juventud?

Yo solía pasarme la vida entrando y saliendo de calabozos, solía derribar puertas, romper ventanas, beber 29 días al mes.

Sigues bebiendo como camello en el desierto?

Ahora le he bajado a dos galones de cerveza al día.


EL ESCRITOR


Los personajes de tus cuentos están al borde de la locura, acaso tu también lo estas?

Alguien dirá que necesito un diván. Bueno, todos necesitamos un diván. No me digas que con nuestros arsenales nuestra porción de universo esta muy saludable. Si yo necesito un diván, mejor que empiecen a fabricar un montón de divanes. No voy a negar que estoy un poquito sacado. No lo tomes a mal, pero si me vas a mostrar un líder o una salida, voy a hacer un montón de preguntas.

Pienso que tus escritos pasaran a la historia, serán un modelo para las próximas generaciones…

Un joven de San Francisco escribió diciéndome que algún día habrá quien escriba libros acerca de mí, si esto podrá ayudar en algo.

La escritura como el matrimonio, la caída de la nieve o las llantas de los autos, no siempre perdura. Tú puedes ir a la cama el miércoles en la noche siendo un escritor y despertar el jueves por la mañana y ser otra cosa totalmente diferente.

Puedes vivir sin escribir?

El mundo puede vivir mucho mejor sin escritura que sin fontanería. Y en algunos lugares del mundo hay muy poco de ambas cosas. Claro que yo preferiría vivir sin fontanería, pero yo estoy enfermo.

¿Y en cuanto a tu vida literaria?

No sé, sencillamente era diferente, en aquellos tiempos. Los escritores parecían más… escritores. Se hacían cosas. La Black Sun Press. Los Crosby. Y hasta yo mismo, una vez, volví atrás y me colé en aquella época. Caresse Crosby publicó uno de mis cuentos en su revista Portfolio, junto con Sartre, creo, y creo que Henry Miller, y puede que Camus, creo. No conservo la revista.


Los cuentos y novelas que haces son tan viscerales, asquerosos, pero que tienen un cierto modo de ver el arte….


Y si a pesar de todo tú dices que mi material te gusta, quiero que sepas que si se pudre, no será porque trate demasiado o muy poco: será porque me he quedado, o sin cervezas o sin sangre. Para lo que sirva, puedo permitirme esperar: tengo mi vara y tengo mi arena.

Ahora que estás leyendo?

Como escritor, tengo problemas para leer las cosas que escriben los demás. No me dicen nada. Para empezar, no saben cómo poner una línea, un párrafo, en la página. No tienes más que mirar el texto impreso, de lejos, y ya te parece aburrido. Y cuando te acercas y lo lees, es peor que aburrido. No tiene ritmo. No tiene sorpresa, ni frescura. No tiene riesgo, ni fuego, ni jugo.

Cuando leo a otro escritor, creo que sé exactamente cuándo está fingiendo: las mismas mentiras saltan de la página, el lustre sofisticado chirría… Sé cuál va a ser la siguiente línea, el siguiente párrafo… No hay fogonazos, no hay intrepidez, no hay riesgo. Es un trabajo que han aprendido, como arreglar un grifo que gotea.


Qué necesitabas para escribir?

Necesitaba peligro. Necesitaba meterme en situaciones peligrosas. Con hombres. Con mujeres. Con automóviles. Con el juego. Con el hambre. Con lo que fuera. Sigo necesitando unos tragos. Pero ahora me van los matices y las sombras. Cosas de las que apenas soy consciente me alimentan con palabras. Eso es bueno. Ahora escribo un tipo de mierda diferente. Algunos se han fijado.


¿El oficio de escritor es una de las profesiones más devaluadas, no se gana nada…porque no fuiste abogado, o medico no sé, congresista?

¿Ser abogado? ¿Médico? ¿Congresista? Eso es una mierda también. Ellos creen que no es una mierda, pero sí lo es. Están atrapados en un sistema y no pueden escapar. Y casi nadie es demasiado bueno en lo que hace. No importa, se sienten seguros en su crisálida.


¿Para quién escribir?

Algunos escritores tienden a escribir lo que ha complacido a sus lectores en el pasado. Entonces están acabados. La vida creativa de la mayoría de los escritores es corta. Oyen los aplausos y se los creen. Sólo existe un juez definitivo de la escritura, y es el escritor. Cuando se deja llevar por los críticos, los directores editoriales, los editores, los lectores, está acabado. Y, por supuesto, cuando se deja llevar por su fama y su fortuna, lo puedes tirar al río con la demás mierda.


¿Es cierto que detestas a Shakespeare?

Recuerdo una larga e iracunda carta que recibí un día de un hombre que me decía que no tenía derecho a decir que no me gustaba Shakespeare. Demasiados jóvenes me creerían y no se molestarían en leer a Shakespeare. No tenía derecho a adoptar esa postura. Seguía y seguía con ese rollo. No le contesté. Pero lo haré aquí. Que te den por el culo, compañero. ¡Y tampoco me gusta Tolstói!


LA GENTE


¿Qué piensa de la gente que lo rodea?

¿Por qué hay tan poca gente interesante? De entre todos los millones, ¿por qué no hay unos cuantos? ¿Tenemos que continuar viviendo con esta monótona y pesada especie? Parece como si su único acto posible fuera la Violencia.


LA MUERTE


¿Qué me dices de la muerte de su mujer?

Con respecto a la muerte de mi mujer el 22 de enero de 1962, no hay mucho que decir, excepto que yo ya no seré el mismo.

No te parece que la muerte tiene muchas contradicciones?


La muerte tiene muchas avenidas. Cuando la vida cambia a muerte, en ese pequeño instante algo se rompe en tu cabeza, y ya no puede ser reconstruido.

¿Crees que exista el infierno y el cielo?

Puede que exista el infierno, ¿eh? Si es así, yo estaré allí, y ¿sabéis una cosa? Todos los poetas estarán allí, leyendo sus obras, y yo tendré que escuchar. Me ahogaré entre sus pavoneos de vanidad, su desbordante autoestima. Si existe el infierno, ése será el mío: un poeta detrás de otro, leyendo sin parar…


¿Qué es lo que se merece Charles Bukowski después de todo?

Merezco morir, espero la muerte como a un halcón engalanado que con su pico su canto y sus púas busca mi sangre enjaulada. Suena lindo, pero no lo es.


LA POESÍA


¿Y de la poesía?

Este asunto de la poesía es el peor de esos pisotones. te debilita. y si un hombre ya es débil antes de escribir poesía, entonces se convierte, finalmente, a través de los golpes de sombras y quejas, en lo que es: sólo otro muchachito rosado que hace su puto trabajo de la manera mas frágil y vomitiva.